Injertos en Sello


Historia de
una úlcera que no cura

Tienes una úlcera en la pierna desde hace muchísimo tiempo. Te han aplicado varios tratamientos tópicos y has empleado multitud de apósitos diferentes, pero la úlcera no cierra y además tienes dolor. Este proceso genera cansancio y frustración para ti como paciente, y también para el personal sanitario que te está atendiendo.

¿Sabías que existe una técnica que te puede ayudar, sencillísima de realizar y eficaz al mismo tiempo?

Verónica ruiz con paciente de dermatología


mi experiencia

Comencé mi formación específica en el cuidado de las heridas durante  mi estancia formativa en la Unidad de Quemados del Hospital Vall d´hebron.

Continué mi aprendizaje durante la estancia en la Unidad de heridas del centro de salud Vicente Soldevila (hospital Infanta Leonor) liderada por la Dra Elena Conde.   

Gracias a la Dra Conde y equipo, excelentes profesionales y personas, pude aprender esta técnica y otros conceptos importantes relativos al cuidado de las heridas que he podido aplicar a mi práctica clínica diaria.

Los injertos en sello
como solución a una úlcera crónica que no cura

Con esta técnica verás como:

  1. La úlcera va cerrando poco a poco en el curso de varias semanas, 
  2. El dolor asociado se reduce significativamente en pocos días. 
  3. La evidente mejoría que observarás se reflejará, sin ninguna duda, en una importante mejoría en tu calidad de vida.

Esta técnica fue descrita por primera vez en 1869 para tratar las úlceras crónicas por insuficiencia venosa crónica en extremidades inferiores y consiste en el trasplante de pequeños trozos de piel superficial afeitada de una zona de piel sana a otra área de piel lesionada, mediante el empleo de una hoja de bisturí y una pinza quirúrgica.

Ejemplo 1:
Ulcera crónica pierna izquierda

Injertos en sello en pierna izquierda antes
ANTES
Injertos en sello en pierna izquierda después
DESPUÉS

Ejemplo 2:
Ulcera crónica pierna derecha

Injertos en sello en pierna derecha antes
ANTES
Injertos en sello en pierna derecha después
DESPUÉS

Ventajas
de los injertos en sello

1

Es una técnica sencilla, eficaz y de bajo coste

que se realiza de forma ambulatoria bajo anestesia local. No requiere un equipamiento especial, ni mucha experiencia y puede ser realizado por cualquier dermatólog@ con un mínimo de entrenamiento quirúrgico.

2

Disminuye el dolor local sustancialmente

No solo representa una excelente alternativa para curar algunas úlceras crónicas, sino que una de sus principales ventajas es la importante disminución del dolor local asociado a la propia úlcera, que en la mayoría de las ocasiones sucede ya en los primeros días tras la realización de la técnica.

¿Qué pacientes son candidatos
para el empleo de esta técnica?

Los injertos en sello se utilizan para el tratamiento de úlceras crónicas, habitualmente en piernas,  de diferentes causas, sin embargo la mayor experiencia publicada en la literatura se refiere al tratamiento de úlceras en contexto de insuficiencia venosa crónica, arterioloesclerosis ( úlcera de martorell) y úlceras diabéticas.

En principio, cualquier paciente con úlceras crónicas y que presente un adecuado aporte sanguíneo a los tejidos puede ser tributario de la realización de esta técnica, si bien aquell@s pacientes con obstrucción arterial parcial, lo que ocasionaría una dificultad de riego sanguíneo, podrían no considerarse buen@s candidatos para esta técnica.

A veces me
preguntan

Las revisiones clínicas tras la técnica las realizamos habitualmente 2 veces por semana, de manera que se puede valorar el progreso de la epitelización, la necesidad de cambios en los apósitos y si la lesión requiere de la realización de una segunda tanda de tratamiento.

Es recomendable que, si es posible, tanto el día de la realización de la técnica como las curas posteriores, el/la paciente acudan acompañados.

Generalmente se suele indicar al/la paciente que realice una inmovilización más estricta durante los primeros 3 días tras la técnica (que permanezca sentad@ con las piernas elevadas la mayor parte del tiempo, alternando con paseos cortos en su domicilio), incrementando de forma lenta y progresiva los períodos de deambulación a partir del 4º día.

El/la paciente suele encontrarse bien y  lo que es más gratificante para el/ella es que refiere una reducción importante del dolor que previamente tenía a nivel de la úlcera, encontrando alivio notable ya en los 2 primeros días tras el procedimiento.

Hay que tener en cuenta que, en ocasiones y debido a circunstancias relaccionadas con la etiología de la úlcera y el contexto médico de cada paciente, puede ser necesario repetir el procedimiento varias veces durante un tiempo variable hasta conseguir el cierre completo de la úlcera.

No es necesario realizar ninguna preparación previa específica por parte del paciente,
únicamente se ha de tener muy en cuenta el hecho de realizar reposo importante durante al menos la primera semana post-técnica.